Camilo Garber, estudiante del último año del Doctorado en Ciencias Sociales UDP, recientemente realizó una pasantía en el Instituto Max Planck para el Estudio de las Sociedades, en Colonia, Alemania. Es parte de los estudiantes que durante este año han viajado fuera de Chile para enriquecer sus investigaciones: “Conocer otras realidades y formas de organización social enriquece enormemente la perspectiva de uno”.
Camilo Garber, es politólogo de la Universidad Diego Portales y actualmente cursa el Doctorado en Ciencias Sociales UDP. Desde el pregrado se interesó por la influencia de los expertos y la tecnocracia en el sistema político, lo que se convirtió en el tema central de su investigación doctoral. Se enfoca en el rol del activismo en la política ambiental en Chile, particularmente durante el proceso constitucional, y cómo estos actores logran o no construir legitimidad en un contexto de crisis política y democrática.
¿Qué tipo de proyectos o actividades desarrollaste durante tu pasantía en el extranjero?
El objetivo principal de mi pasantía fue trabajar en mi tesis, realizar entrevistas y también escribir capítulos de mi tesis. También participé en seminarios de discusión en el Instituto Max Planck, enfocados en políticas climáticas, que es uno de los temas principales de mi investigación.
¿En qué institución y país realizaste la pasantía y qué motivó esa elección?
Realicé mi pasantía en el Instituto Max Planck para el Estudio de las Sociedades, en Colonia, Alemania. Escogí este lugar porque existe una vinculación directa con un grupo de investigación de la Universidad Diego Portales, liderado por el profesor Aldo Madariaga, que investiga los desafíos del crecimiento verde. Mi pertenencia a este grupo facilitó mi participación.
¿Qué herramientas o conocimientos adquiriste en esta institución que no podrías obtener en Chile?
El Instituto Max Planck está abocado de lleno al estudio y a la investigación de las políticas climáticas. Lo hacen desde una perspectiva de la sociología económica y la economía política. Y quizás más que herramientas metodológicas en tanto tales, hay una pluralidad de perspectivas que son bien interesantes e innovadoras. Además, el contexto académico del Instituto me permitió dialogar con personas con marcos de referencia diferentes a los que estoy acostumbrado.
¿De qué manera esta experiencia contribuyó a tu investigación?
Fue una contribución decisiva y enriquecedora. Conocer otras realidades y formas de organización social enriquece enormemente la perspectiva de uno. Además, Alemania tiene un desarrollo significativo en la política ambiental, tanto académica como políticamente, lo que me permitió contrastar y ampliar mis enfoques sobre el tema. Los activos verdes en Chile son una referencia para algunos liderazgos socioambientales. Alemania suele ser indicado como un país de referencia para el desarrollo político chileno, por lo mismo conocer la realidad alemana es bien interesante y permite precisamente ir ampliando las perspectivas de estudio.
El Doctorado no solo tiene que ver con la formación académica y metodológica, sino también con un desarrollo personal estando fuera del país. Creo que estas experiencias son súper valiosas más allá de lo estrictamente académico, por ejemplo, logré vincularme con personas con quienes tenemos puntos de encuentro en términos intelectuales y estamos comenzando a desarrollar alguna agenda de investigación en común.
¿Chile fue un punto de interés en las discusiones académicas que tuviste en Alemania?
Sí, Chile genera mucho interés, especialmente por el estallido social de 2019 y el proceso constitucional. También hay gran interés en su papel dentro del Triángulo del Litio. Tuve conversaciones con investigadores interesados en estudiar estos fenómenos desde una perspectiva internacional.
¿Qué desafíos enfrentaste durante tu pasantía?
En términos académicos y logísticos no tuve mayores problemas. La planificación anticipada de este tipo de viaje ayuda a que uno reduzca al mínimo ese tipo de eventualidades. Y si uno es ordenado, bien programado, la verdad es que todo funciona súper bien.
Quizás la dificultad en un momento fue el idioma, se habla un poco menos de inglés de lo que pensaba. Alguna noción de alemán tuve, así que, bueno, fue parte de la experiencia, estar en un entorno en donde uno no entiende todo, si bien puede ser angustiante a ratos, también es un lindo desafío.
¿Cuál es tu opinión sobre la relevancia de las experiencias internacionales para estudiantes de doctorado?
Creo que son fundamentales. Salir del país y enfrentarte a otras realidades es un desafío enriquecedor que fomenta el desarrollo personal y académico. Estas experiencias amplían las perspectivas y aportan herramientas valiosas para el trabajo investigativo.
Mientras estaba allá, leí un libro clásico en ciencia política, Pasión, oficio y método en la política comparada, donde se aconseja a los investigadores salir de su país para conocer otras realidades. Fue una coincidencia muy significativa, ya que justamente estaba viviendo esa experiencia, reafirmando la importancia de explorar nuevos entornos académicos.
