Fecha
15 de enero de 2026
Entrevista

Guzmán Ibarra, Doctor en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, se adjudicó recientemente una beca Fondecyt Postdoctorado de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), con patrocinio del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSO) UDP y la profesora de la Escuela de Ciencia Política Rossana Castiglioni. Este concurso tiene como objetivo fortalecer la investigación científica en el país, promoviendo la inserción de investigadores e investigadoras con grado de doctor en instituciones académicas y centros de investigación, a través del desarrollo de proyectos originales y de alto impacto académico.

La adjudicación de esta beca no solo reconoce la solidez de la trayectoria académica de Guzmán Ibarra, sino que también releva el aporte que la formación del Doctorado en Ciencias Sociales UDP está realizando al desarrollo de investigaciones de alto nivel, con proyección regional y vocación pública. A través de este trabajo, se abren nuevas claves analíticas para comprender los desafíos actuales de la democracia en América Latina y el rol que cumplen los partidos políticos en contextos de cambio, crisis y reconfiguración social.

Para conocer más sobre el proyecto adjudicado, su trayectoria académica y los aportes de esta investigación al estudio de la democracia en América Latina, entrevistamos al Dr. Ibarra, quien nos compartió los principales ejes de su trabajo y algunas reflexiones sobre la formación doctoral y la carrera académica.

  1. ¿En qué consiste el proyecto que adjudicó en el Fondecyt Postdoctorado y cuáles son sus principales aportes para el estudio de la democracia en América Latina?

Mi proyecto surge a partir de una insatisfacción con las explicaciones convencionales de la ciencia política respecto al devenir de los partidos. Generalmente, se mira a los partidos políticos desde una perspectiva funcionalista: si ganan elecciones o son coherentes respecto a sus programas, asumimos posiciones normativas y creemos que son fuertes y que todo está bien. Pero, visto de cerca, el terreno latinoamericano es mucho más complejo: vemos un panorama de partidos que, a pesar de crisis severas, logran adaptarse, mientras otros colapsan y muchos sobreviven o se mantienen en la irrelevancia. ¿Y qué es lo que explica esto?. La propuesta busca cambiar un poco el enfoque tradicional, dejar de mirar solo la superficie o los efectos (los resultados electorales) e indagar en la conexión de los partidos con la sociedad, lo que llamo enraizamiento partidario. Me interesa entender la morfología del enraizamiento y su capacidad de explicar la suerte de los partidos. Para ello realizaré un estudio comparado con partidos claves de cinco países (Chile, Brasil, Argentina, Perú y Paraguay).

Me interesa saber cómo se construyen —o debilitan— las conexiones con la sociedad a partir de tres dimensiones: la adaptación organizacional, la vinculación política y la identidad partidaria. El aporte teórico es ofrecer nuevas categorías para entender la supervivencia o el declive partidario. Busco distinguir entre distintas configuraciones, como los partidos rizomáticos paraguayos, que poseen redes extensas que atrapan todo el terreno y le otorgan resiliencia. O partidos con raíces verticales —muy ideológicos— que se implantan muy fuertemente en un sector de la sociedad. Actualmente, hay partidos de orígenes mediáticos, virtuales o de maceta —que dependen de un líder—, pero cuya conexión con la sociedad es más bien a partir de la televisión o de las redes sociales. O los partidos hidropónicos, que tienen conexiones muy frágiles. Analizar esto creo que es importante para nuestra democracia, pues nos puede ayudar a entender cómo las nuevas fuerzas políticas pueden ser sostenibles y cómo las agrupaciones históricas pueden evitar un derrumbe generalizado que empuje a todo el sistema.

  1. ¿De qué manera su formación en el Doctorado en Ciencias Sociales UDP contribuyó al desarrollo de este proyecto y a tu trayectoria como investigador?

El doctorado fue muy importante en dos niveles. Primero, teóricamente me permitió desarrollar el argumento central conectado a la cuestión de las raíces. Mi tesis se enfocó en un caso poco conocido —en cierta manera excepcional— de los partidos tradicionales paraguayos a los cuales denominé rizomáticos, por su capacidad de extenderse, penetrar toda la sociedad paraguaya y mantenerse vigentes desde el siglo XIX. Esta propuesta es un escalamiento lógico del argumento de aquella investigación, para entender cómo la conexión de los partidos con la sociedad explica casos como el chileno, brasileño o argentino. Segundo, en un nivel práctico, el entorno del programa fue altamente relevante. No solo por el apoyo administrativo para la postulación, el apoyo del ICSO, de la dirección del programa y la rigurosidad e involucramiento de la investigadora patrocinante -la profesora Rossana Catiglioni- en todo el proceso. También, con un grupo de colegas, discutimos mucho nuestras propuestas para tratar de mejorarlas. Este ecosistema es muy bueno y ayuda a que las propuestas estén más enriquecidas para competir.

  1. ¿Qué recomendaciones le daría a quienes están pensando postular a un Fondecyt Postdoctorado o proyectar una carrera académica en investigación?

Más que una receta, compartiría lo que me funcionó: no encerrarse en la soledad inherente de la academia. Es vital formar grupos de trabajo y mantener redes regionales activas. Las discusiones colectivas, entre pares, ayudan a mejorar nuestros trabajos. También diría que hay que atreverse a proponer teorías. Desde el sur debemos no sólo testar teorías, sino proponer nuevos conceptos o formas de entendimiento que expliquen mejor las realidades complejas que nos rodean. En mi caso, eso significó mirar fuera de la caja e integrar metáforas de otras ciencias para explicar fenómenos políticos. Al final de cuentas, y eso me enseñó mi etapa doctoral, pude entender mejor a los partidos inspirándome en la botánica. Es decir, no solo se debe mirar si las plantas florecen y son bellas (éxito electoral, partidos responsables), hay que mirar bajo la superficie, entender la fertilidad del terreno y ver si sus raíces están preparadas o tienen todos los nutrientes para aguantar la volatilidad del cambio climático. Y aunque no lo crean, muchas veces los yuyos y las malas hierbas nos enseñan mucho sobre la resiliencia. Finalmente, ver la investigación como una aventura. Es un trabajo arduo que requiere disciplina, pero la recompensa de aportar un grano de arena al conocimiento colectivo es extraordinaria. La ciencia política -y las ciencias sociales- que son de desarrollo reciente, nos ofrecen esa fabulosa posibilidad que en otras ciencias es más compleja.